Colegio Las Acacias

Enseñar lengua y literatura, es enseñar arte

23/2/2026
Enseñar lengua y literatura,  es enseñar arte

Como docente de lengua y literatura, percibo la belleza y la estética implícita en ella; es un arte, es una forma de expresión que va mucho más allá de conjuntos de reglas gramaticales. Es ciencia, es conocimiento, es estética, es apreciar, tocar, sentir y vivir otros mundos. Es vivir experiencias ajenas como si fueran propias; aquellas que nos hacen navegar en un infinito océano de imaginación donde lo imposible se hace posible.

 La lengua y la literatura no es solo ortografía, es la estructura de nuestro pensamiento. En clase, mi objetivo como docente es que el estudiante aprenda a articular su propia voz para que nadie hable por él, que sea artífice de su propio pensamiento, y, a su vez, ayude a la construcción de otros propios pensamientos. 

 La literatura es un refugio para el alma. Leer un cuento o una novela permite al estudiante vivir mil vidas, sufrir otros dolores y celebrar otras alegrías; es hacer palpitar el corazón más fuerte con la idea o la incertidumbre de conocer que puede pasar luego. Conocer entre líneas lo que el “otro” (el diferente, el extranjero, el antepasado) siente igual que nosotros. Es por ello, que la literatura construye puentes para reencontrarnos con los sentimientos que algunas veces perdemos por la monotonía de una incipiente rutina. 

  La literatura nos entrena, nos capacita, nos estimula, nos motiva a construir y crear nuestro propio pensamiento, a ser críticos con base y respeto, a tener voz, a ser los edificadores de nuestro ser, a pensar por sí mismos, pero a su vez, a comprender los sentimientos del otro y a eso le llamamos “empatía”. 

  Disfrutar de la musicalidad y hermosura de un verso es una forma de placer intelectual. Mi labor es demostrar que la palabra puede ser bella y que esa belleza es un derecho universal. En conclusión, para mí, enseñar esta materia es darle al estudiante las llaves de un cofre para descubrir un tesoro. Si logra salir de la clase escribiendo con claridad y leyendo con curiosidad, habrá ganado la libertad de entender el mundo y, sobre todo, de transformarlo, y eso es lo que se necesita hoy en día, una verdadera transformación intelectual. 


Con cariño,

Profesor Daniel Blanco

Lengua y literatura.